
Como nunca sabes que te van a deparar las prácticas, en el día de hoy, nuestro director tuvo la idea de dejarnos montar un expositor de textiles en la sala de siglo XVIII. Para ello primero tuvimos que desmontar la anterior con gran pericia, ya que en un museo hay que dominar todos los ámbitos, desde colgar un cuadro, hasta desatornillar las perchas de un expositor como hicimos en este caso. Mientras nuestro compañero Samuel aflojaba los tornillos, mi compañera Alicia y yo sujetábamos las perchas para que no se dañara ni el expositor ni los textiles (dos dalmáticas y una casulla).
Tras desmontar la anterior exposición procedimos a colocar el conjunto de textiles formado por una casulla, una dalmática y una impresionante capa pluvial, la cual encontramos en la Sacristía de la Catedral de Orihuela, siguiendo las indicaciones del profesor de la Universidad de Murcia, Manuel Pérez Sánchez. En un primer momento decidimos colocar (de izquierda a derecha) dalmática, casulla y capa pluvial, pero después invertimos el orden entre la casulla ( según señalaba la conservadora del museo ) y la capa para asegurar mejor la conservación de esta última, ya que estaba pegada a la pared derecha y durante un largo periodo, el roce podría desgastar la tela.
La nueva exposición que colocamos esta formada por una colección textil del siglo XIX muy valorada debido a la firma del taller que lleva la capa al levantar el capillo (colocada en este lugar pues es la parte mas importante debido a que antiguamente la misa se daba de espaldas). Su importancia es tal, ya que habitualmente no se solían firmar estas capas, lo que demuestra la importancia de la tela aun en la época de creación. Para nuestra sorpresa pudimos ver que pertenecía a los talleres reales, los cuales se encontraban en Valencia, donde la reina Isabel II elaboraba sus textiles.
Una vez terminamos de colocar correctamente el expositor con los nuevos textiles, era hora de subir al almacén las telas retiradas, tras haberlas guardados previamente con una perchas especiales que aseguran que la pieza no sufra, protegido todo ello con una tela especial para la conservación.
Realizado por Zaira Quijada Juan, alumna de prácticas de Historia del Arte
